Origen del colectivo  
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A nivel musical, durante la década de los 80, se produce una explosión creativa que da como resultado la formación de una gran cantidad de bandas que llegan a tener bastante repercusión a nivel insular y en muchos casos a nivel nacional. Bandas como Los Dalton, Vicious Soul, Los Malos, Soviet Love, Enac Ska, Sin Radio, Hermanitas, Cabeza Borradora, Saliva, King Thrash Fandango, y muchas otras, podían ser vistas y escuchadas cualquier fin de semana en diferentes salas de Las Palmas de Gran Canaria (La Calle y La Fábrica, por mencionar las habituales, ya que eran muchos los espacios que aún no estando destinados a este fin, se atrevían a organizar conciertos).
Muchos de estos grupos se embarcaron incluso en la aventura de la autoproducción como respuesta a la indiferencia de las instituciones oficiales y a la inexistencia de sellos discográficos interesados en lo que estaba sucediendo en las Islas. Así nació Ruin Records (sello creado por Domingo Alemán y Yulimar Cardero componentes del grupo Soviet Love) que sirvió de plataforma para editar los trabajos de numerosos grupos canarios, generalmente autofinanciados.
Es a finales de los 90 donde este desarrollo creativo empieza a verse frenado bruscamente. El motivo principal fue el cierre de las salas de conciertos por parte del Ayuntamiento de la capital grancanaria. Pronto, todo ese trabajo queda sumergido en el más profundo olvido y estas bandas empezaron a desaparecer. A la vez se iniciba una tendencia hacia la música electrónica que permitía a los músicos explorar nuevos estilos individualmente y sin salir de casa.
En este momento, toman el relevo los dj’s y las fiestas privadas como única alternativa para un sector de la sociedad, minoritario pero amplio, que no está interesado en las propuestas musicales que se ofertan desde el ámbito institucional, ya sea el World Dance Music de los 40 Principales, el Son Latino, Atlántica o cualquiera de los conciertos destinados a los aficionados de músicas más comerciales que sólo contratan artistas que se repiten con demasiada frecuencia, dejando fuera aportaciones más innovadoras y vanguardistas que son reclamadas por este sector de la población al que hacíamos referencia más arriba. También habría que dejar constancia del excesivo peso que todo lo relacionado con la música del folclore canario ha ido adquiriendo como seña de identidad de “lo nuestro”, dejando la sensación de que esta comunidad no ha entrado todavía en el siglo XXI y sigue emocionándose con verse reflejada en una imagen idealizada de un pasado romántico. Esta crítica no implica suprimir dicho folclore, pero sí reivindicar que han pasado muchas cosas en estos últimos años (globalización incluida) para dejarlas de lado o ignorarlas.
De este sentimiento de abandono surge nuestro colectivo. En MASCERO, sabemos que hay mucha gente con inquietudes artísticas y con ganas de expresarse y de compartir su creatividad. Nuestra intención es crear un espacio virtual donde tengan cabida todas las disciplinas de expresión ligadas a la cultura alternativa, así como desarrollar proyectos que hagan llegar esos trabajos a un sector de la sociedad que ahora mismo parece estar disperso y deseoso de que alguien muestre algo diferente en esta ciudad.